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El 21 de Diciembre del año 804, está fechada la carta de un desconocido obispo repoblador, de nombre Juan, que nos aporta una serie de datos, que relatan su llegada a Valpuesta y la restauración de una iglesia abandonada y sin culto, dedicada a Santa María, que restaura con ayuda de sus gasalianes.

La carta de obispo Juan prosigue con una delimitación de los términos que van ocupando y el relato de las labores constructoras y reparadoras de antiguas iglesias que encuentran por la región. La condición cenobítica de esta fundación es clara, aunque la carta parece estar interpolada. También se deduce la creación del nuevo obispado y el reconocimiento por parte de Alfonso II (El Casto) de los límites de la diócesis al propio Juan, a quién el rey asturiano califica de venerabili episcopo et magistro meo.

La arqueología parece sumarse a este interesantísimo panorama con unas manifestaciones humildes y modestas pero muy sugerentes: tres cuevas artificiales, estructuralmente muy distintas entre sí, pero que pueden encajarse sin dificultad dentro de los grupos que venimos estudiando de los eremitorios rupestres altomedievales del alto valle del Ebro.

Todas ellas están muy próximas al pueblecillo actual y se pueden recorrer y visitar en poco tiempo. A la salida del pueblo y junto a la carretera que se dirige a la localidad de Mioma se encuentra una primera cueva artificial, sencilla y muy grande y espaciosa, de planta rectangular con acceso deteriorado por desplome, ubicado en uno de los lados cortos del rectángulo.
Eremitorio próximo a el pueblo de Valpuesta.
La cueva, que abriría al Noroeste, es extraordinariamente húmeda debido a las filtraciones que se observan en varios puntos, sobre todo en lo que respecta al propio pavimento que presenta fuertes desniveles tal vez como resultado de la descomposición y arrastre de los materiales, que incluso puede hacer pensar que nunca se terminó de excavar. Las paredes y la techumbre son rectilíneas, presentando esporádicamente muescas y mechinales. Pero el elemento más interesante se encuentra en el fondo de la cueva que profundiza en dirección Sudeste, marcándose ligeramente dos tramos individualizados y separados por amplia pilastra central. Incluso el de la izquierda parece haber tenido gradas.La cueva es muy amplia pero sin elementos especialmente significativos, extrañando las bruscas irregularidades de su suelo. La segunda cueva es la más pequeña del grupo y también la mejor conservada. Está muy próxima al pueblo, tomando un viejo camino que asciende en dirección NO. Su puertecilla, rectilínea, angosta y con huellas para encajar o deslizar tablas, abre al Sur bajo una visera natural de la roca. El interior es reducido, con planta que inicia una herradura perfecta que luego se irregulariza, y techumbre curvada en pseudo-bóveda.
Eremitorio de Valpuesta

Actualmente conserva en su interior una losa suelta que, probablemente, corresponde a una tapa de sepultura que se ubicaría en las proximidades, oculta hoy entre la maleza .La cuevecilla responde al tipo de celda que tantas veces vamos constatando. A unos 300 metros del pueblo en dirección SE, se conservan restos de otra interesante cueva artificial. Destaca en ella su cuidada ejecución, con abundante trabajo de azuela e incluso alisado y pulimentado final. La cueva nos ha llegado parcialmente, pero puede deducirse su planta rectangular irregular, con puerta hacia el Sur, y techo y paredes rectilíneas. Es probable que el muro Norte haya sido retocado con posterioridad, rehundiéndolo toscamente para lograr un posible banco, pero lo que es indudablemente original es un nicho vertical y poco profundo, de más de un metro de altura y que se estrecha progresivamente hacia arriba. Esta especie de hornacina. Que arranca a unos 40 cm. del suelo, lleva entalladuras a los lados y está labrado con esmero. ¿Pudo encajarse aquí un altar?

Eremitorio situado en Valpuesta.
Esquema de Eremitorio 1.
La planta de la cueva, el cuidado de la ejecución y la orientación litúrgica correcta no desecharían tal hipótesis. Valoración. Las cuevas de Valpuesta, aún dentro de su humildad, vienen a engrosar el ya denso panorama rupestre de la cuenca del Omecillo, y, lo que sería más importante, pudieran responder a ese ambiente monástico que tan manifiestamente nos descubren las noticias documentales. Efectivamente, como hemos señalado, una de las cuevas responde al prototipo de celda individual que repetidas veces se ha estudiado en este trabajo. Otra ser la iglesia, aunque su tipología resulta confusa, mientras que la grande es la menos expresiva y peor conservada, si bien sus dimensiones y concepción general la diferencian del tipo de celda. Optamos por la máxima reserva dadas las condiciones en que nos ha llegado. Si la finalidad monástica de estas manifestaciones parece indudable, visto el contexto regional, sin embargo el problema de la cronología ya es otra cuestión.
No olvidemos que el obispo Juan encuentra en Valpuesta y otros lugares iglesias antiguas, que con la ayuda de sus "commorantes" procede a restaurar. Pero él mismo se declara constructor de iglesias y cenobios (...et edificabi ibi eglesia...,...et construxi ibi cenobiun...). Por si esto fuera poco, en documentos posteriores, pertenecientes al propio Cartulario de Valpuesta deja constancia de la construcción de otras iglesias, casa, hórreos, etc., señalándose en ocasiones el empleo de materiales de madera para los tejados , etc., que inducen a pensar en obras de fábrica, a no ser que se refieran a porches y elementos exteriores que complementan la obra rupestre, tal como hemos señalado en algún momento.La datación cronológica de nuestras cuevas resulta así difícil de establecer ante tan continuada actividad constructora y fundacional, máxime cuando en ningún caso se precisa si las construcciones son rupestres o de fábrica, aumentando la dificultad el hecho de que estos cenobios pueden constar de edificios de fábrica junto con otros excavados en la roca.
Esquema de eremitorio
Esquema de Eremitorio 2.
Esquema de Eremitorio 3.
El P. Flórez señala que el Cabildo de Valpuesta es Señor y Patrón de la Iglesia y Santuario de Nuestra Señora de Angosto... y del término de S. Martín de Valparaíso. Inmediatamente se observará que en ambos lugares hemos recogido recuerdos y datos de eremitas y cenobitas. Villa enclavada en el valle alavés de Valdegobía pero perteneciente al municipio de Berberana (Burgos). Tal vez procedente de Oca (Floriano, A. Diplomática..., op. Cit., Vol. 1, p. 108). Serrano lo asegura (El obispado..., op. Cit, T. 1, p.100)
Eremitorio de Pinedo
Eremitorio de Pinedo. Cueva de Santiago o popularmente de los moros.
Donde más problemas hubo de pérdida de diócesis tras la invasión musulmana fue en las sedes fronterizas. Esto pudiera explicar la actuación del obispo Juan. Por otro lado no es tampoco inaudita la figura de un obispo monje. Más adelante, en la valoración de este grupo puntualizaremos algunos aspectos. Ego Ihoannes episcopus sic ueni in loco que vocitant Valle Composita et inueni ibi eglesia deserta uocabulo Sancte Marie Virginis... et construxi uel confirmabi ipsam eglesia in ipso loco et feci ibi presuras cunmeos gasalianes mecum comorantes... Barrau-Dihigo. L. Chartes de l`Eglise de Valpuesta du IX au XI siècle. E, RH. 7. París, 1900. Pp 282 y ss. Puede consultarse también la edición de Pérez Soler, así como los trabajos sobre el tema de Sainz de Baranda, de García Villada y de Floriano. Este autor considera la carta como una refacción comprimida de un documento original y auténtico, levemente interpolada... (Diplomática..., op. Cit., Vol.1, p. 112). En el mismo documento dice...et constuxi ibi cenobium com meos gasalianes. Sobre la problemática que plantea el documento, véase Cantera Burgos, F. En torno al documento fundacional de Valpuesta. En H, III, 1943. Pp. 8-15. Barrau-Dihigo, L. Chartes..., op. Cit., doc. Nº. 2. La expresión puede entenderse en sentido real y no sólo espiritual, ya que Alfonso II era de madre alavesa. Efectivamente, así lo señala la "Crónica Najerense": qui Aldefonsus fugiens Alauam petit, propinquisque matris sue se contulit. (Ver Ubieto A. Crónica Najerense..., op. Cit., II, p. 280). De nuevo volveríamos, según esta versión, a encontrar la sepultura al exterior, respetando el espacio interior, como ocurre en todos aquellos grupos que parecen no haber sufrido reocupaciones posteriores (v.g. Cueva Andrés en Quintanar de la Sierra, S. Pedro de Tartalés de Cilla, y otros). En este sentido son de gran interés los topónimos que cita, v.g. Pinedo Valdegobía, Mioma, Losa, Pontacre, etc., en varios de los cuales hemos detectado restos arqueológicos, frecuentemente rupestres. Es manifiesta la constatación de un periodo en que la región era un desierto humano o con muy escasa población. La documentación señala otros casos de obispos constructores y restauradores como los famosos Genadio y Fortis en el Bierzo. Es sobradamente conocido que en época visigótica buena parte de los obispos son reclutados entre los monjes, que con frecuencia demuestran añorar la vida anterior, viviendo en palacio según "las reglas". A veces abandonan el gobierno de la diócesis para hacer vida monástica. Además, tras la invasión musulmana hay obispos que se quedan sin diócesis, produciéndose la consiguiente diáspora y pérdida de noticias. Véanse los planteamientos de Mundó, A. Il monachesimo nella Penisola Iberica. En Il monachesimo nell álto Medioevo... SSS, IV. Spoleto, 1957. Praesertim pp. 80 y ss.... et leuabimus matera de IIIIor casas et I orreo tectus de III ecclesias de Valle Posita, et composuimus de ipsa matera casa et ecclesias in Villa Merosa, et restaurabimus eas... Barrau-Dihigo, L. Chartes..., op. Cit., p. 321. Es el documento nº XVIII de su ordenación, fechado el año 940. A través de la frase seleccionada se deduce que son varias las iglesias de Valpuesta en esa fecha (al menos tres), y que las reparadas eran de fábrica al tener el "tectus" de madera, lo mismo que las de Villa Merosa. Pudiera también interpretarse que la catedral estaba construida por una trilogía de templos, como ocurría en Oviedo y Tarrasa por aquellas fechas. Flórez, H. Es, op. Cit., T. XXXVI, pp. 12-13. Al referirse a S. Martín de Valparaiso añade ...donde goza el Cabildo de un monte que hay allí.
 
Luís Alberto Monreal Jimeno 1989.Universidad de Deusto.ISBN: 84-7485-113-0